El tratamiento para mejorar el acné utilizando el láser se ha demostrado efectivo para controlarlo y eliminar las marcas producidas por esta enfermedad. Es un método probado y seguro con resultados que se aprecian desde la primera sesión.
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El acné es una afección que ataca a millones de jóvenes y ancianos cada año. El acne deja a muchos jóvenes y adolescentes marcados con cicatrices antiestéticas, que les causan traumas e inseguridad.
El láser se ha demostrado una solución altamente efectiva para neutralizar las glándulas sebaceas que producen el acné, así como eliminar las marcas y pústulas producidas por esta enfermedad. Es la mejor manera de hacer desaparecer las cicatrices producidas por el acné.
El láser actúa sobre los dos factores principales causantes del acné, la producción sebacea y las bacterias.
Genera calor en la zona afectada por el acné hasta una temperatura en la que la bacteria no puede sobrevivir y por efecto del calor reduce las glándulas sebáceas que pasan a producir una menor cantidad de sebo.
Su efectividad es tan alta por la precisión de la aparatología que ataca exactamente las zonas de la piel afectadas, alcanzando la temperatura precisa para tratarla, sin producir ninguna alteración al resto de la piel.
Es un método muy probado y seguro.
Según estudios clínicos, un 60% de las personas que han seguido un tratamiento con láser habían conseguido la desaparición de su acné después de 6 meses.
Los resultados iniciales se ven rápidamente. En una sola sesión se puede apreciar una mejoría del 20% y después de 3 sesiones se puede observar una notable reducción de hasta el 70% de los brotes de acné.
La sesión de Láser se realiza con anestesia tópica en crema y no dura más de 45 - 60 minutos. Una vez terminado el tratamiento se reanuda la vida normal.